martes 15 de septiembre de 2009

Ayer me persiguió la oscuridad.


Ahí vas, respirando, mirando hacia abajo, queriendo no tener que escuchar los ruidos atmosféricos, de esa acera tan ansiada, pesadamente caminas lo más rápido que puedes, y mientras aplastas los adoquines vaporosos te preguntas si existen los finales felices, y si existen los finales, cuando no hay realmente un principio, si las decisiones y las experiencias que has tenido realmente han ocurrido en el orden de un principio y un final, y te haces semejantes preguntas, porque sientes, estar entrando a otro lugar, a una nueva esfera, como si hubieras cambiado de escenario, y existiera un incierto mundo develándose ahora, se muestra ahí adelante, justo donde debes llegar.
Sientes a la muerte detrás, pero detienes ese pensamiento de inmediato, lo que darías por tener tus audífonos, y escuchar la música amordazadora de los necios pensamientos, pero como las traidoras pilas murieron, entonces tarareas alguna letrilla, y le pones más atención a la luz fría de los faroles intercalados, a la neblina icónica del Támesis, y al gigantesco reloj que se cierne, y por supuesto, los adoquines continúan inevitables, y tal vez hayan muchos a tu paso, pero no lo sabes, y no quieres darte la vuelta, porque solo pensar en darte la vuelta, recuerda a la muerte tras de ti.
Ahora piensas en ese miedo atravesándote el pecho, desde atrás, conectándose con la muerte, ya se acabó la cancioncilla tarareada, y te parece interesante estar pensando el miedo, en vez de sentirlo, y caes en cuenta por dos segundos, que lo mismo haces con la lujuria, maquillándola con amor pensado, en extremo digerido, etiquetando las experiencias como una filatelista obsesiva, arrancándole cada recuerdo al olvido, creyéndote dueña de eso.
Y otra vez la muerte y otra vez el miedo. Te acomodas el abrigo, y tal vez una lágrima furtiva se asome hacia el vacío, pero la matas en tu barbilla, con un rápido reflejo.
Sientes arrastrar una historia, forzándola a nacer, arrancándosela al aire, pensando, clasificando, estrujando.
Pero de pronto decides, permitir a las cosas seguir su curso, permitirle a la neblina sorprenderte, dejar que ese frío te engulla, dejarte ser sorprendida, y por un instante, te haces amiga de la muerte.
Tus tacones empiezan a hacer eco, y los faroles del camino se apagan a tu paso, brevemente perseguida por la segura oscuridad, se dilatan tus verdes pupilas y en un movimiento brusco te detienes y miras hacia atrás.
Y te das cuenta, que aun no conoces Londres, ni conoces finales felices, ni tampoco aquella historia de amor.


PPS
17 de Marzo del 2007

miércoles 19 de agosto de 2009

Si se caen tus fuerzas.

Si se caen tus fuerzas
Se arrugaran las pilas de libros en mi estante
Encarnan los disfraces que viven en tu armario
Manadas de puertas se apilarán en un instante
Queriendo salir todas al diminuto escenario

Si se caen tus fuerzas
¿Dónde secará la pequeña sus lágrimas de uva?
¿dónde colgará sus pies lluviosos, acelerados?
¿donde adolecerán sus flores voraces y sedientas?
¿donde cosechará las flechas que despistarán al ogro?

Si se caen tus fuerzas
Tu caliente cadáver será un salón de fiesta
De roedores cobardes, y larvas oportunistas
Será un débil obituario diagramado con la risa
en un periódico fugaz de tercera, amarillista.
Por eso:
No se caigan tus fuerzas.

domingo 9 de agosto de 2009

Poema vegetariano para una elemental triste.(ver II)



Tus ojos de apio se sienten,
melancólicos y humedecidos
se posan en la tierra fresca
debilitados y entristecidos

Intentas ocultar tus efluvios
color chile dulce maduro,
venenosas bayas cercaron
la vista clara al sembradio.

El zacate antes sabroso
hoy se torna algo insaboro
frutas frescas en la refri
entristecen en reposo

Aquel domador de delfines
ignoró tu piel de hada,
piel de yuca blanca y dulce
desbordandose sus confines,
por un intento de cocecha
de flores silvestres sin olor
aburridas y pasajeras
intrascendentes sin color.

Me sentaré en la distancia a observar
como ondea tu melena zanahoria
Saludando al bosque mientras te dices
nuevos brotes depara la historia

Pronto el tiempo olerá a chocolate,
nuevo fulgor en tus almendras verdes
de oscuro matiz es la experiencia
no habrá tormento cuando grande creces
sabiendo: las cocechas van y vienen.

martes 4 de agosto de 2009

Gracias.


Gracias
por sacar de mi espacio esa espina infecta
en cuyo añejo futuro acumula tristes historias de despecho
de soledad maquillada y de iras enquistadas
pues desgarrarán sus dientes la mano amistosa en su hombro
Gracias
Por lograr aplacar bestias sedientas de dijes karmicos
colocando mi mirada en senderos de espumosas esperanzas,
por devolverme el aliento, por afinar mi escucha.
permitiendome acariciar pequeñas ilusiones de lejanías
de futuros perfumados, y de madrugadas eternas.
Gracias
Por permitirme alimentarme, sin miradas sobre los hombros
por secar mi pantano de odio pestilente e insensato
por extraer de mis venas las pequeñas gotas de veneno
de mi propio material, de mi propia culpa.
Gracias
Por dejarme existir en tu esfera,con tu prescencia sutil
con tus suaves sedas de piel, con tu estallido de apoyo
en este final de la tormenta, donde siempre huele a tierra fresca
donde siempre como vos, hay alguien de mirada profunda
que te recuerda quien sos, en un susurro sincero.

martes 28 de julio de 2009

CONJURO


Retornen tres veces tres vuestros deseos
Retorne a vuestro centro su naturaleza
Caed el velo de vuestra intención
mostradse desnuda, tosca y plena su faz
ante aquellos a quienes les importa
ante aquellos quien anhelan la verdad

Sobre el naciente los ojos
En el poniente las sombras
A mi diestra el norte que guía
a mi siniestra el sur que marca

tornese bifida la lengua que miente
tornese alimento de cuervos carroñeros
y me fortalezcan los insectos
que alimentaronse de mi sangre

por el don conferido por Seth
Por Belial, Mercurio y por los cuatro vientos
retorne tres veces tres todos aquellos deseos
caigan todos los velos, acallen las voces,
en el equilibrio divino por el escudo de las tres serpientes
asi sea
asi sea
asi sea

lunes 6 de julio de 2009

Hoy pasé por tu planeta.


Hoy creí pasar cerca de tu planeta,
pero solo fue espejismo de cercanías.
Pensé en aullar cerca de tu puerta
convertido en una de tus adoradas fieras
pero temí delatarme por mis párpados espectantes
mis oidos maltrechos de angustias
de apuradas fantasías de amaneceres
de tejidas tramas inadecuadas, inevitables y calientes.
Pensé ladrar y moverte la cola,
pero me delataría ser demasiado humano,
sin la incondicional mirada de tu amigo.
Entonces decidí maullar una cancion a la luna
y perderme un rato en sombras cercanas
en silentes techos solitarios y espectantes
dejarte saber de mis gastadas garras,
ocultando en una caja mi sed de tus labios.

sábado 20 de junio de 2009

Y camino (Version 1,1)


Acecho aquel horizonte
donde duermen las estrellas
atrás sangrando tus cardos
anodinos sin sentido
Retorciendose a distancia
en un vil charco sombrío.
Canta grave la jauría
ahora cerca ahora lejos
no me aturde ni me inmuta
pero quiero su silencio.



Y caminando me río, como en una obligación.
Escrutando algún consuelo en los ojos de los mios
avanzo pesadamente, por donde se ocultó el sol
Espantando moscas molestas, de mi rostro adolorido.

Detrás hay mil cristales
que a mis botas sucumbieron
Algunos tiestos vulgares,
otros brillantes manjares
lloré el cadaver de algunos
por aplastar su forma perfecta,
lloré en los despojos de otros:
Al merecer más ira en mis pasos

Y camino, hacia el horizonte camino
Me arranco algunas medallas, y me limpio escupitajos.
Y camino, y me rio, ignorando los fríos susurros
Y camino, apurando el paso, se que llegaré pronto
hace tiempo afuera alguien me está esperando

Hoy ofrendo a los dioses
todos mis valiosos rencores.
No clamo por más pruebas,
Mas le saco filo a mi sable
Empuño mi fierro y observo,
para estar preparado siempre.
Mi frente sigue alta,
roca ígnea en mi mirada.
vacías no estan las noches
igual de llena la alborada.


Y camino y me rio,
colgando mascaras quebradas
en las cercas de los lados.
Viendo espejos donde surgen
con sombras y dolor mis garras
Y camino, obligatoriamente camino.
Han quedado solo mis huellas,
ya no me alcanza tu destino.


Pablo Pérez Sibaja

Ultimo maquillaje de noche (De "relatos de vampiros en chepe")




Cuando encontró esa figura delante suyo, los ojos se le desfiguraron en una mueca redonda de asco y miedo. La piel se le erizó, y un escalofrío se deslizó por su desnudez húmeda y blanca. Por fin lanzó el grito contenido en sus ojos , fijos en la imagen que tenía en frente:
¡Estoy Gorda! Y a apresuró a apartar la vista del espejo.

La modelo desenreda su cabello siempre de forma parsimoniosa, impulsando con el peine pequeñas gotas que empañan el cristal. Esta vez mientras se observa, en su mente revolotea la pueril preocupación de verse gorda esa noche, de si sus amigas de la agencia considerarán a su acompañante de ésta noche poco atractivo para estar con ella.
No tiene sobrepeso en lo más mínimo, su cuerpo es perfecto, y su cara expele efluvios celestiales; la pequeña saliente baja en el vientre, huele a esa sangre sucia que se expulsará máximo en dos días gracias a la perfecta sincronización lunar de su ciclo menstrual.
En los días anteriores al período, siempre se siente con peso de más, y se deprime.
Llevo varios meses siguiéndola.
La observo examinándose los ojos en el reflejo, atenta, minuciosa, como tratando de encontrar un alma allá al fondo, así luce siempre cuando trata de averiguar el mejor color de lentes de contacto, para usar ésta noche, la noche de su último maquillaje.
La pasarela de la vida es para ella lo que puede tocar, lo que pueda poseer, a eso se reduce, la muerte, un tema lejano, Dios, algo delegado a los pastores, alguien a quien debe rezar y temer, y nunca causar enojo.
Ninguno de esos temas superarán la atención dedicada al reflejo de su cuerpo, a la apariencia de su cabello, o si “me veo buena con este vestido”.
Hace poco lloró por un problema amoroso: Debía finalizar su relación, pues conoció al dueño de un automóvil mejor.
Ensayó horas la forma más apropiada de llevar su mano a la boca, midió el volumen y textura de cada sollozo, para resultar siempre atractiva, aun en ese momento, al pobre diablo con el cual terminaría.
Así es ella.
Los antiguos sabios pensaban en la belleza interna como algo irremediablemente reflejado en el cuerpo. Se equivocaron. Ese cuerpo es estético, sin embargo, dentro de tan luminoso estuche el concepto de belleza está empequeñecido y amordazado muy al fondo.
Tampoco encontré fealdad, lujuria, piedad, ¡nada!
Curioso encontrar una criatura impulsada sólo por algo parecido a la más pura vanidad, viviendo constantemente del “momento” sin preguntas.
Está ahí, existiendo, en su eterno desfile de modas, sin sospechar de la muerte que repta siempre a su lado esperando el más leve tropiezo, o la más larga longevidad.
Pero yo voy a mostrarle el camino hacia sí misma, cuando capture su importante cuerpo entre mis brazos, cuando penetre en su perfumado cuello, y le vacíe le líquido ralo por materialismo que corre por sus venas.
La convertiré en un ser sin reflejo.
Cuando eso ocurra, los adictivos espejos no le servirán de nada excepto para ver la imagen de los demás. No malgastará su tiempo pensando en su anorexia, o en el lápiz labial, pues quedará encarcelada en su hermosura para siempre; y entonces, estará obligada a preguntarse si tiene alma, si existe la muerte, si la dualidad del bien-mal es sólo un punto de vista, y lo hará ahora cobijada por la noche, saciando su sed con sangre.
Terminó de prepararse para su cita, viene hacia mí ahora, un pie detrás de otro, siempre su andar gracioso, siempre esperando ser visible. Esa prepotencia que le dibuja tan hermoso rostro no existiría, si supiera que perderá su inmaculado reflejo, por fijarse en éste deportivo del año, conducido por un huesudo vampiro.

Pablo Pérez Sibaja 2002

jueves 4 de junio de 2009

En boca cerrada no entra mosca...


En boca cerrada no entra mosca... entonces contestenme ¿que pasa cuando uno camina tranquilo y por allá ve una gorgona a la que le salen larvas purulentas por cada orificio, mientras jala en las espaldas un arapo muerto y maloliente que le habla al oido cada noche y poco a poco va carcomiendo su panza y su mente, y hiede, y se queja pero lo disfruta, y le pide fiado al karma, mientras colecciona pedacillos de corazones de carton, encima de una pila de odios sin sentido, y rabietillas alquiladas, de los malsanos pajaros carroñeros que le rondan? ¿Estaba abierta la boca?

Pablo Perez Sibaja.

martes 26 de mayo de 2009

Insoportable, insoportabilisima levedad del ser...


Insoportable levedad del ser (muy a mi pesar)

Un día mis dedos vieron, algo que ya no estaba
Estrujándose entre bocetos de algunas viejas palabras
Las lagrimas no encontraron entonces, donde caer rendidas
Al percatarse en su último viaje lo insoportable de la nada
La nada que ayer era algo, siendo hoy solo nada,
Ese ser levísimo y seco, constantemente cambiando,
Desvanecerse con solo al notarlo, en un doloroso ciclo,
Engalana ahora un abismo, del cual solo quedan estragos…

---> para Ingrid, que me retó a escribir acerca de un título insoportable, <---

Pablo Perez Sibaja

martes 21 de abril de 2009

existencialismos o algo parecido


"¿para que vivo? Vivo para no perder."
adrian abonizio



Se acumularon junto al aprendiz de mago, un monton de fracasos irrelevantes para el universo, pero relevantes para la existencia social.
Su mascara de ficcion se iba cayendo poco a poco, como sus dientes, como la muerte que iba creciendo en su vientre.
Estaba masacrado por los años, pero estaba aun muy joven en su cuerpo, por el nuevo significado que tomaban ahora sus fracasos para si mismo, como si se hubiera caido un velo de credulidad en el cual siempre todo iba a salir bien.
Los dias empezaron a hacerse cada vez mas cortos, y se apoderó de su frente una somnolencia eterna y pesada.Quería solamente refugiarse en los linos de su cueva de penumbras, en donde la luz no dañara su vista, en donde no fuera necesario moverse, ni sentir hambre,ni saberse observado por miles de ojos que otrora parecieran insignificantes y anodinos, pero que ahora apuñalaban finamente sus poros, convirtiendo cada palabra en una pestaña filosa y cruel, que le señalaba pasados y amontonaba las larvas perezosas, que creía joyas, y le mostraba sus arapos, antes pensados finas vestiduras.
Se estaba encogiendo, y todo iba tan rapido que el viento no le dejaba respirar, todo estaba tan insoportablemente claro ahora que no podía tolerar la luz del sol, que le hería sus parpados cerrados con fuerza.
Se le atragantaban letras en los dedos, reclamos en la garganta, responsabilidades no asumidas pesaban en su espalda, pruebas fallidas, espectativas no cumplidas señalaban como miles de dedos su corazon, que sentía reventar en cualquier momento, para convertirse en un simple escupitajo cósmico patético, lejano, satírico e irrelevante, de una intrascendente textura acuosa.
La culpa le aplastaba al lecho.
Ya no quería luchar, estaba cansado, y había tomado mucho tiempo para procurarse ese cansancio, pero le revolvía el estómago pensar en sus excusas para mantenere como una estatua, como una piedra.
Pero sabía que se iba a levantar el otro dia, e iba a salir, iba a caminar por el polvoroso camino cuesta arriba, sin ganas, por obligación, unicamente para no perder, unicamente para que no le dijeran cobarde, aunque sabía, que era un cobarde, que era un despojo, y que solo quedaban ruinas de su vida.
Iba a vivir, porque no tenía más remedio, y lo iba a tratar de hacer lo más dignamente posible, con sus heridas, con su cansancio, iba a vivir a pesar de todas las razones para no hacerlo, iba a vivir porque alguien ya lo había decidido.

sábado 25 de octubre de 2008

Vengo de Un Planeta


“La locura es la repetición de las mismas acciones, esperando resultados diferentes”
Cucho




Vengo de un planeta, donde el día tiene treinta y seis horas.
La gente las distribuye en ocho para dormir, ocho para trabajar, ocho para aprender, ocho para vivir y cuatro de comodín.
Es un planeta donde se vive de día y se vive de noche, y siempre hay vida en las calles.
Es un planeta donde hay poca iluminación, y no es necesario estar siempre en guardia,
es un planeta donde uno pasa bien despierto, cuando se debe estar despierto, y pasa bien dormido cuando se debe estar dormido.
Es un planeta donde dormir no es una perdida de tiempo, porque hay una dimensión de los sueños siempre conectada.
En mi mundo, lo que entra a tu organismo no te daña, te daña lo que pensás lo que decís lo que hacés con los demás.
Es un planeta donde no existe el enamoramiento, pero existe el amor.
Las mujeres de mi mundo, no se preguntan al cabo de dos años de estar contigo, si estarán perdiendo el tiempo, porque no tenés intenciones de casarte, ni intenciones de formar una familia, ni intenciones de irte a vivir con ellas, porque en mi planeta, la gente tiende a amar la libertad del otro.
En este planeta, no existe el éxito, porque no hay competencia, no te juzgan si querés estar solo, respetan tu silencio cuando estás creando algo, porque en mi planeta la gente está atenta, escuchando, sintiendo, y siendo consciente de su entorno constantemente.
En este planeta un artista no es un paria, un artista es una persona respetable, a quien se acude por consejo y nuevas ideas.
Es un planeta donde no es necesaria la disciplina, porque todo se hace con pasión, la pasión que arrastra a la voluntad, hacia la felicidad de vivir, hacia la maravilla de la armonía y del equilibrio.
En mi planeta la gente no se queja, van y resuelven lo que les molesta, por medios sublimes y creativos, pero al cabo de un tiempo de haber despertado acá, se me ha ido olvidando cómo describirlos.
Abro los ojos y los cierro y el tiempo acá pasa como una linealidad. Se que no es cierta: en mi planeta el tiempo no se percibe lineal, así nos enseñaron, pero acá todo va muy rápido, y parece que yo soy muy lento.
Este mundo es un santiamén hacia la muerte, y a veces siento, que no me va a dar chance de recordarle a los de mi especie, que hay que transformarlo en nuestro planeta.

Pablo Pérez Sibaja
25 de Octubre del 2008

domingo 7 de septiembre de 2008



Aqui viene la mañana, es el momento de jugar.

miércoles 3 de septiembre de 2008

YACER

Primero aclaro:

yacer. (Del lat. iacēre). intr. Dicho de una persona: Estar echada o tendida. || 2. Dicho de un cadáver: Estar en la fosa o en el sepulcro. || 3. Dicho de una persona o de una cosa: Existir o estar real o figuradamente en algún lugar. || 4. Tener trato carnal con alguien. || 5. Dicho de una caballería: Pacer de noche. ¶ MORF. Conjug. modelo.
DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.

Ahora escribo:


A tus pies yace maloliente, un corazón hecho pedazos.
Mis manos se lamentan, no haberlo podido estrujar antes.


PPS

jueves 28 de agosto de 2008

Se me ensuciaron los espejos.



Te escucho lamentándote a lo lejos
Rabiando palabras atragantadas
Agotaste tus quejumbres silenciosas
A mi se me ensuciaron los espejos.

Me tiene agotado tu veneno
Mi aire está denso de otras cosas
Pero mis puertas, animal herido
Neciamente abiertas se encuentran.

Cuando limpies tus rincones de basura
y las astillas en tus manos ya no sangren
tal vez cuando el horizonte este sin humo
Encontrarás en mi espejo tu aliado.

Pablo Pérez Sibaja
Agosto 2008

viernes 22 de agosto de 2008

Catarsis protocolaria, innecesaria, y un poco acida.


No limpiaré los tiestos que dejaste al galopar lejos de mí con tu reptilezca cola multicolor.
Buscaré un lugar mejor para dormir, fuera de tu elástica piel que ayer me abrigara recelosa.
Ya no me interesan las migajas, ni mis manos quieren soportar penosas esperas.
Se ahorcó mi fría paciencia dejando manchada mi cama de caricias boceteadas a medio terminar.
Ya mis dientes no quieren saborear medios tonos de cuerdas inseguras, balbuceantes.
Ya mis palabras se agotaron en bocanadas insensatas, y amaneceres sin sentido.
Los insulsos pajarillos matutinos ya no se burlaran de mi insomnio, condimentado con microondas cercanas.
Ya no me importan las excusas, porque no hay distancias reales.
Se desintegró la condescendencia por las decisiones no tomadas, y se pudrieron los aplazamientos.
No se escribirá con mis costillas otra noticia amarillista, otro borbotón de mentiras.
Mi piel ansiosa explotó de inanición, y el lobo saliva su apetito animal nuevamente.
Mis escamas se convirtieron en alas, mis espinas se volvieron a afilar.
Mi coraza tiene una nueva capa, y la amargura aulló por vez final.

Pablo Pérez Sibaja
Agosto 2008

lunes 18 de agosto de 2008

¿que pretende?


No se qué pretendo.
Simplemente estoy narcotizado con el resplandor de su cara, deslumbrado por las huellas cobrizas de su ensortijada oleada de olores, envidiada por la brisa y el rocío.
No estoy seguro de cual es mi juego, pero me adormila la tibia blancura del manto lechoso que cubre cada parte jugosa de su cuerpo tierno y liviano.
Me estremece el felino movimiento de sus labios resecos de besos sinceros, y mis poros se extienden hacia usted, queriendo comenzar una colección de surcos de uñas en una espalda solitaria.
No tengo un plan, no tengo una pretensión, solo hago cosas como un payaso sicótico, muerto en batalla riéndose estúpidamente de la vida, carcajeándose nerviosamente al estar embrujado por cantos de sirena, rendida en el mar de incertidumbres espinosas, que se ciernen sobre el horizonte junto al sol naciente.
No pretendo nada, solo quisiera compartir algunos pensamientos de insomnio, junto a su respiración desbocada, tratando de deshacer molestos dolores, con mis dedos aceitosos, y mi nariz exploradora.
No se cual es mi juego, solo soy un aprendiz de mago, un lobezno majadero aullando en la oscuridad, para dejar muy clara su naturaleza depredadora.
No pretendo más, que construir un instante, y guardarlo muy adentro, lamiendo lo que queda de su estela en esta niebla espesa, tatuando en mi recuerdo, el verdor acuoso, algo siniestro, penetrante e hipnótico de sus ojos.

Pablo Pérez Sibaja
Agosto 2008

jueves 14 de agosto de 2008

Que vivan las mujeres!!!!

video

lunes 11 de agosto de 2008

Boceto de la construcción de un túnel para expresar amor romántico.





Sigo pensando que enamorarse es mala cosa.
Nosotros los humanos no sabemos expresar el amor romántico.
Ese enamoramiento, plagado de explosiones límbicas, de colores vivos, es como un tubo de conexiones neuronales, obsoleto, una majadería descontinuada, construida a partir de pedacitos de sentimientillos delicados, temblorosos, sucios, de materia blanda, de sables laxos.
Estamos dentro de una cúpula interna, y con un telescopio almático* apuntamos al exterior y vemos brillante el arquetipo ese.
Lo queremos reproducir, y a mazazo limpio, y con pegamento de mocos, rejuntamos pedazos de cosillas que sentimos: necesidad de ser necesitado, posesión, un pedacillo de sexo, un fragmentito de celos, un tiestillo de felicidad, un medio concepto de futuro, un bocetillo de familia, y una sarta de etcéteras. Tapamos los huecos con una mezcla bioquímica apestosa a endorfinas, que se produce por la misma argamaza, previamente echada en una mezcladora, que ostenta la marca “culturización inside” y es anunciada en alguna página web, en la televisión, en los librejos de Paulo Cohelo, o en las canciones cursis.
Hacemos el tunelejo ese y por ahí danzamos alegres diciendo: Estoy enamorado, y expreso el amor…
Lo raro de esos túneles, y a su vez, lo más macabro, es que por ahí mismo puede pasar el odio más sincero, más loco.
¿Somos raros verdad?



Pablo Pérez Sibaja
10 de Agosto del 2008

domingo 22 de junio de 2008

LAS CHANCLETAS


Las chancletas en el closet guardadas y aburridas yacen
Con sus palabrejas grafiteadas en ladrillos del recuerdo,
Cartelones escondidos de inútiles protestas
Como clones majaderos buscaron verdes pasiones
en engranajes polvorosos de añejos idealismos.
Las chancletas escupieron coquitos medio aplastados
de los puros vencidos de rojos velos cansados

Planeando clamores en guerrillas ya perdidas
Soltaron un suspiro resignando a ser olvidadas
Junto a un par de tenis “converse” apestosas a gringo
Junto a un charco de neuronas retorciéndose en el piso.

Pablo Perez Sibaja 2008

domingo 15 de junio de 2008

Trescientos Doscientos Cien cincuenta


Después de ver trescientos, me empecé a sentir espartano, un espartano fiero, un guerrero cojonudo, me inyectó inspiracion Leonidas, que aguantó a ese monton de Persas, en las termopilas, y que no tenían miedo a morir, es más gozaban cada batalla sin miramientos, sin quejarse, cagados de risa... y entonces cuando mueren, despues de haber sostenido a un millon de persas, por defender su libertad y sus ideales, me decido levantar de la cama, ya para ese momento cien de mis fieros guerreros la palmaron levantando mi cuerpo, y me enfrento al apartamento sucio y asqueroso, porque no llegó la señora que limpia, pero no me importa, estoy inyectado de esparta, estoy con un fuerzon griego, milenario, me meto al baño con agua fría, y me medio despierto, y decido hacer frente a mi vida, me seco y visto, no me importa el frío aunque ya perdí otros cien hombres, con los que me quedan y entro a la cocina, para comenzar a limpiar voy quitar la bolsa de basura que ya está rebalsada, busco los guantes, no hay, pero a un espartando que le importa ensuciarse las manos, con asquerosidades putrefactas de la basura, no joda, majo los desechos los presiono hasta el fondo... un tufo endemoniado, rancio, entra por mi nariz, pero cincuenta hombres más sucumben deteniendo el vómito que trata de expulsar mi estómago herido, agarro el plástico, le logro hacer el nudo, pero unas larvas de mosca que se arrastran, terminan matando a los pocos espartanos que quedaban. Avergonzado, después de lavarme las manos, vuelvo a la cama...

Pablo Pérez Sibaja (junio 2008)

miércoles 11 de junio de 2008

Me gustan las mujeres fáciles.





Posiblemente me gustan las mujeres fáciles,
por que me gustan las que son como flechas impías,
desnudas y venenosas, abriéndose paso a las resistencias
y tocando fibras cardiacas sin preguntarse cuando llegará
ni cuanto durará.

Posiblemente me gustan esas, que tanto desprecias,
con tu ladrido hipócrita contenido en un bozal de impotencia,
esas que saben que sus labios no están cocidos con tribales costuras de moralina disfrazada.

De fijo me fascinan aquellas, que se lanzan directo a mis ojos,
aunque las absorba el miedo, aunque sepan que son un par de abismos,
y no les importe quedar en el punto de partida.
De fijo me gustan aquellas, que no pintan las cartas para sus castillos,
del color del concreto frío, de un insípido gris descolorido.

Me gustan las que no me atan al futuro, de por si incierto y siniestro,
de por sí frío y grotesco, de por sí plagado de engaños, de por sí obligatorio.

Me gustan fáciles, como vos les llamas, mi beata amiga, tus desafiladas frasecillas gratis, no logran domar esa serpiente alada, cuando humeando en tu piel, se retuercen moralinas que sucumben a los argumentos de tu deseo.

Si fáciles son esas mujeres poderosas, con sueños, y metas gigantes, y que compartieron conmigo un instante fugaz pero eterno, como el universo mismo, definitivamente, mi fervorosa amiga, me gustan las mujeres fáciles.

Pablo Pérez Sibaja (Junio 11 2008)

La magia muta.


La magia no se muere, solo se atenúa el brillo de mil soles copulando
La magia no se extingue, pero deja tirada su piel de serpiente astral.
No es ese cadáver risueño la magia, es solo un iris cansado mirando
Atiborrado de convalecencias unidas a una gota militante y planetaria.

Es la magia eterna quien descuenta, los abalorios de la percepción
Por que es la magia estruendosa, quien busca sentido al camino
Es esa magia flagrante, con su fugaz lengua de contradicción
Quien te susurra, acuosa que mires mas atenta, y afines el oído.

La magia no se muere, pero mutan su accionar danzante
La magia no se extingue, pero cesa su grito ensordecedor
No es ese muerto bulto impaciente, la magia abandonada
es nada mas un cambio perfecto entre líneas dentadas.


Pablo Pérez Sibaja (junio 11 2008)

domingo 8 de junio de 2008

Si apareces.


Te miraré atento e interesado si te conviertes en el fluir del agua
Siempre que no arrastres con tu corriente mis preciados vicios
Tomaré en cuenta tus básicos e irrelevantes sentimientos
Si no me culpas de los mismos, montando en tu espalda su carga

Podrás deslumbrarme con tus llamas incesantes y voraces
Siempre y no quemes el camino del que adolecen mis pies
Escucharé atento tus rabietas entrometidas y necias
Cuando las mires y desgarres entre tus tenaces dientes

Besaré a tu paso ese hogar de tierra que pisas y estercolas
Siempre que no cuestiones mis raíces, invisibles y etéreas.
Comeré de tu mano, cual fiera aplacada por un hada
Si prometes no aplastarme cuando baje mi guardia y mi espada.


Tal vez comparta el aire azaroso de una habitación ansiada
Si lo mantienes ralo y limpio, con el batir de tus alas.
Regresaré tal vez a casa, de mis vuelos en tinieblas espesas
Solo si estás mirando atenta, el mutar de mis garras

Pablo Pérez Sibaja
Abril 2008

miércoles 27 de febrero de 2008

Iron Maiden Costa Rica, un fenomeno cultural en tibas.

El 26 de febrero de 2008 en el estadio Ricardo Saprissa en Tibas , San José Costa Rica, asistí a uno de los mejores eventos que se ha dado en éste país. El concierto de la banda británica Iron Maiden.
Iron Maiden tiene cerca de treinta y tres años de existencia, y colocó en el mismo espacio y lugar a 3 generaciones de ticos y otros centroamericanos, en un lugar donde se hablaba un solo idioma, el idioma del ROCK.
Cristianos, Ateos, Agnósticos, Budistas, Induístas, y otros, corearon "Six, SIx, Six the number of the beast, Six, Six, Six, the one for you and me"
Chancletudos, mechudos, no tan mechudos, gays, heterosexuales, vírgenes, puritanas, promiscuos, travestis que además son estrellas de rock "guanabi" y amigos leales, la delegación del bar chups, marihuanos, abstemios... y más, confesamos ante Dickinson, que tenemos miedo a la oscuridad aunque no fuera cierto. Nuestras manos al aire dirigieron la señal de la bendición (la famosa seña de los cachitos, que popularizó Ronnie James Dio, hace algunos años atrás) que aunque los panderetas y otros digan lo contrario, no significa otra cosa que "BENDICIONES".
Cuando Moonchild sonó... la LUNA EMERGIó detrás de un árbol seco, detrás de la gradería oeste, pero solo pude compartir esta visión tan hermosa, con mis allegados en la parte norte, atrás del molote del sector del césped, y deseando tener a mi amiga la Chanclis que es excelente fotógrafa para que captara la magia de aquello.
Pero no había una cochina cámara conocida, todas las requisaban en la entrada, junto con los cigarros.
Bruce Dickinson levantaba a la gente con un dedo, en una ola en las graderías, pero el público, nosotros, lo impresionamos también, coreando a un volumen que lo dejaba callado, brincando y regalándole nuestra energía. Le cantamos cumpleaños a Adrian Smith, aunque el asunto costó ser entendido, ni el mismo Bruce sabía que su colega estaría el día siguiente cumpliendo 51 años, y al final nos felicitó y nos dijo, que habíamos sido la mejor audiencia que había tenido, y prometió regresar.
En tiquicia se tomaron a la ligera el concierto, y pensaron que era una mejenga de la liga Saprissa, y la municipalidad de Tibás, que dicho sea de paso, ha demostrado ser una porquería siempre, con los huecos en las calles y los problemas con la basura, no dio abasto con la cantidad de gente que llegó.
No habían basureros, gente recogiendo la basura, infraestructura para limpieza, algo, y obviamente el basurero que de por si hace varios años es tibás, se hizo peor.
Los vecinos protestaron por el concierto ante las cámaras, pero yo me pregunto ¿Por qué no se hizo algo para coordinar con la municipalidad de tibás un operativo para limpieza después del desmadre, una campaña de contención de deshechos, para minimizar el impacto en la comunidad?
A los organizadores, a los metaleros, y a los artistas de Maiden no hay nada que reclamarles, ellos hicieron su parte, los que no la hicieron fueron los que NUNCA HACEN SU PARTE, las entidades gubernamentales a quienes las mantenemos con nuestros impuestos y a quienes elegimos para garantizar nuestra seguridad y nuestros derechos incluyendo el derecho al OCIO y a la EXPRESION CULTURAL.
Bendito Sea Tu nombre IRON MAIDEN!!!!

sábado 26 de enero de 2008

Autorespuesta a ser romántico.

Ser lúgubre.

Ser lúgubre es no creer nunca en el amor profundo
Sintiendo el crujir de lágrimas congeladas adentro
Modelando siniestras cadenas libres de sufrimiento
Acrecentar el sabor de la mente en un calido viento.

Ser lúgubre es no dejar entrar nada y salir mucho menos
Mirar con la vista nublada un abrazo amistoso y sincero
Opacar el brillo del sol, con una blasfemia y bostezos
Acobardarse instantáneamente con el sabor de los besos

Ser lúgubre es decir palabrejas entremezcladas y confusas
Estudiando que ninguna tenga ni un matiz de alegría.
Es pintar candilejas sepia en blandas laderas zacateadas
Procurando que nadie sepa que tal vez adentro es de día.

Pablo Pérez Sibaja
Enero de 2008

miércoles 14 de noviembre de 2007

La segunda pieza del proyecto

Respeto.

Comprendí la gracia con que se mueven las olas.

Desarmando su belleza en perfectos vectores

Envueltas en paquetes, las galaxias viven solas

Encajándoles yo mientras, las necias ecuaciones

--O--

La danza de Shiva, armónica, bella, imponente

Mientras yo la observo, cual artilugio mecánico

Eterno respirar, el de la vida y la muerte

Capturada por la ilusión de éste mundo estático

--O--

Claridad de mente, hieres con tu luz y ciegas

Clamas estructuras, que eliminen nuestro velo

Tus datos consecuentes en palabras y estelas

Afilando las preciosas mentiras para el duelo

--O--

Pero esta vez amigo, me lanzaste al barranco

Obligándome a sentir esa inmensa nada eterna

Anulando mi razón, mi mente quedo en blanco

Mostrando el universo, a mi antes alma ciega

--O--

Acepto la gracia, con que danza la corriente

Y observo con respeto esta tremenda creación

Sin dejar de sorprenderme, su forma imponente

Mirando reverente, cada puesta de sol

--FIN--

Pablo Pérez Sibaja
14 de noviembre de 2007


domingo 11 de noviembre de 2007

La primera pieza del proyecto

Lealtad.

Toca el cielo y muestra tu pequeñez delirante

Saca el pelo de tus ojos y observa el camino

Remueve espinas hambrientas de tu andar errante

Que aquel llamado lejano, nos llene el vacío

Levántate y camina, junto a mí, junto a nosotros.

Sobre el silencio, esa voz de eterna pureza.

Camina segura, junto a furiosos ladridos.

Logrando al anochecer del tiempo, la proeza

Cuando te distraiga un atajo de espectral brillo

El propósito hablará en el viento matutino

Escucha impecable, ¿quién dijo sería sencillo?

El hacer te da la llave del ansiado destino

Levántate y camina, junto a mí, junto a nosotros.

Sobre el silencio esa voz, de eterna pureza.

Camina segura, junto a furiosos ladridos.

Logrando al anochecer del tiempo, la proeza

Aúlla sediento arriba, el miedo peligroso

Filas de humanos falsos en carretas fantasmas

Amasan su mentira sobre aquel suelo fangoso

No soportas todo aquello y es cuando te pasmas

A tientas en la nada, sedienta de consuelo

Encuentras a los tuyos, haciéndote escuchar

Amigos verdaderos, señalan hacia el cielo

Solo llega al final, quien fluye en la lealtad

Pablo Pérez Sibaja

Noviembre del 2007

domingo 21 de octubre de 2007

Un poema amargado




Ser romántico.

Ser romántico es ver las lúgubres estrellas con el filtro de la droga neurotrasmitida.

Es una cadena de noticias sensacionalistas, escritas por un periodista ciego.

Es una forma cruel de endulzar oídos femeninos, inocentes y deslumbrados.

Es el constructo seguro de una horizontalidad vana, trivial y sudorosa, más o menos duradera.

Es crear un postre redondo jugoso y brillante, listo para ser restregado en tu cara.

Ser romántico es construir un camino al infierno de abalorios y pequeñas piecitas labradas, húmedas y frágiles.

Es un préstamo con intereses altos, solicitado a un capo mafioso.

Es una careta de cera, esculpida por comercio, televisión y sociedad.

Es regalar una cicatriz coleccionable, para ser añorada en el futuro con lágrimas y despechos.

Es comprar todos los números para la rifa de un hematoma en la otra mejilla

Ser romántico es colgar borlas en la neblina del camino ubicuo a un estrepitoso final.

Pablo Pérez Sibaja

Septiembre 2007

sábado 20 de octubre de 2007

De las pocas cosas de Freud que me parece n GENIALES


ENAMORAMIENTO E HIPNOSIS

S FREUD.

El lenguaje usual permanece siempre fiel a una realidad cualquiera, incluso en sus caprichos. Así, designa con el nombre de «amor» muy diversas relaciones afectivas, que también nosotros reunimos teóricamente bajo tal concepto; pero dejando en duda si este amor es el genuino y verdadero, señala toda una escala de posibilidades dentro de los fenómenos amorosos, escala que no ha de sernos difícil descubrir.

En un cierto número de casos, el enamoramiento no es sino un revestimiento de objeto por parte de los instintos sexuales, revestimiento encaminado a lograr una satisfacción sexual directa y que desaparece con la consecución de este fin. Esto es lo que conocemos como amor corriente o sensual. Pero sabemos muy bien, que la situación libidinosa no presenta siempre esta carencia de complicación. La certidumbre de que la necesidad recién satisfecha no había de tardar en resurgir, hubo de ser el motivo inmediato de la persistencia del revestimiento del objeto sexual aun en los intervalos en los que el sujeto no sentía la necesidad de «amar».

La singular evolución de la vida erótica humana nos ofrece un segundo factor. El niño encontró, durante la primera fase de su vida, fase que se extiende hasta los cinco años, su primer objeto erótico en su madre (la niña en su padre), y sobre este primer objeto erótico se concentraron todos sus instintos sexuales que aspiraban a hallar satisfacción. La represión ulterior impuso el renunciamiento a la mayoría de estos fines sexuales infantiles y dejó tras de sí una profunda modificación de las relaciones del niño con sus padres. El niño permanece en adelante ligado a sus padres, pero con instintos a los que podemos calificar de «coartados en sus fines». Los sentimientos que desde este punto experimenta hacia tales personas amadas, son calificados de «tiernos». Sabido es que las tendencias «sexuales» anteriores quedan conservadas con mayor o menor intensidad en lo inconsciente, de manera que la corriente total primitiva perdura en un cierto sentido.

Con la pubertad, surgen nuevas tendencias muy intensas, orientadas hacia los fines sexuales directos. En los casos menos favorables perduran separadas de las direcciones sentimentales «tiernas», permanentes, en calidad de corriente sensual. Obtenemos, entonces, aquel cuadro cuyos dos aspectos han sido tan frecuentemente idealizados por determinadas orientaciones literarias. El hombre muestra apasionada inclinación hacia mujeres que le inspiran un alto respeto, pero que no le incitan al comercio amoroso, y en cambio, sólo es potente con otras mujeres a las que no «ama», estima en poco o incluso desprecia. Pero lo más frecuente es que el joven consiga realizar, en una cierta medida, la síntesis del amor espiritual y asexual con el amor sexual terreno, apareciendo caracterizada su actitud con respecto al objeto sexual, por la acción conjunta de instintos libres e instintos coartados en su fin. Por la parte correspondiente a los instintos de ternura coartados en su fin, puede medirse el grado del enamoramiento en oposición al del simple deseo sensual.

Dentro de este enamoramiento, nos ha interesado desde un principio el fenómeno de la «superestimación sexual», esto es, el hecho de que el objeto amado queda substraído en cierto modo a la crítica, siendo estimadas todas sus cualidades en un más alto valor que cuando aún no era amado o que las de personas indiferentes. Dada una represión o retención algo eficaz de las tendencias sensuales, surge la ilusión de que el objeto es amado también sensualmente a causa de sus excelencias psíquicas, cuando, por lo contrario, es la influencia del placer sensual lo que nos ha llevado a atribuirles tales excelencias.

Lo que aquí falsea el juicio es la tendencia a la idealización. Pero este mismo hecho contribuye a orientarnos. Reconocemos, en efecto, que el objeto es tratado como el propio Yo del sujeto y que en el enamoramiento pasa al objeto una parte considerable de libido narcisista. En algunas formas de la elección amorosa, llega incluso a evidenciarse que el objeto sirve para sustituir un ideal propio y no alcanzado del Yo. Amamos al objeto a causa de las perfecciones a las que hemos aspirado para nuestro propio Yo y que quisiéramos ahora procurarnos por este rodeo, para satisfacción de nuestro narcisismo.

A medida que la superestimación sexual y el enamoramiento se van acentuando, va haciéndose cada vez más fácil la interpretación del cuadro. Las tendencias que aspiran a la satisfacción sexual directa pueden sufrir una represión total, como sucede, por ejemplo, casi siempre, en el apasionado amor del adolescente; el Yo se hace cada vez menos exigente y más modesto, y en cambio, el objeto deviene cada vez más magnífico y precioso, hasta apoderarse de todo el amor que el Yo sentía por sí mismo, proceso que lleva naturalmente, al sacrificio voluntario y completo del Yo. Puede decirse que el objeto ha devorado al Yo. En todo enamoramiento, hallamos rasgos de humildad, una limitación del narcisismo y la tendencia a la propia minoración, rasgos que se nos muestran intensificados en los casos extremos, hasta dominar sin competencia alguna el cuadro entero, por la desaparición de las exigencias sensuales.

Esto se observa más particularmente en el amor desgraciado, no correspondido, pues en el amor compartido cada satisfacción sexual es seguida de una disminución de la superestimación del objeto. Simultáneamente a este «abandono» del Yo al objeto, que no se diferencia ya del abandono sublimado a una idea abstracta, desaparecen por completo las funciones adscritas al ideal del Yo. La crítica ejercida por esta instancia enmudece, y todo lo que el objeto hace o exige es bueno e irreprochable. La conciencia moral cesa de intervenir en cuanto se trata de algo que puede ser favorable al objeto, y en la ceguedad amorosa, se llega hasta el crimen sin remordimiento. Toda la situación puede ser resumida en la siguiente fórmula: el objeto ha ocupado el lugar del ideal del Yo.

La diferencia entre la identificación y el enamoramiento en sus desarrollos más elevados, conocidos con los nombres de fascinación y servidumbre amorosa, resulta fácil de describir. En el primer caso, el Yo se enriquece con las cualidades del objeto, se lo «introyecta» según la expresión de Ferenczi; en el segundo, se empobrece, dándose por entero al objeto y sustituyendo por él su más importante componente. De todos modos, un detenido examen nos lleva a comprobar que esta descripción muestra oposiciones inexistentes en realidad. Desde el punto de vista económico no se trata ni de enriquecimiento ni empobrecimiento, pues incluso el estado amoroso más extremo puede ser descrito diciendo que el Yo se ha «introyectado» el objeto. La distinción siguiente recaerá, quizá, sobre puntos más esenciales: en el caso de la identificación, el objeto desaparece o queda abandonado, y es reconstruído luego en el Yo, que se modifica parcialmente conforme al modelo del objeto perdido. En el otro caso, el objeto subsiste, pero es dotado de todas las cualidades por el Yo y a costa del Yo. Mas tampoco esta distinción queda libre de objeciones. ¿Es acaso indudable que la identificación presupone la cesación del revestimiento de objeto? ¿No puede muy bien haber identificación conservándose el objeto? Mas antes de entrar en la discución de estas espinosas cuestiones, presentimos ya, que la esencia de la situación entraña otra alternativa, la de que el objeto sea situado en el lugar del Yo o en el del ideal del Yo.

Del enamoramiento a la hipnosis no hay gran distancia, siendo evidentes sus coincidencias. El hipnotizado da, con respecto al hipnotizador, las mismas pruebas de humilde sumisión, docilidad y ausencia de crítica, que el enamorado con respecto al objeto de su amor. Compruébase asimismo, en ambos, el mismo renunciamiento a toda iniciativa personal. Es indudable que el hipnotizador se ha situado en el lugar del ideal del Yo. La única diferencia es que en la hipnosis, se nos muestran todas estas particularidades con mayor claridad y relieve, de manera que parecerá más indicado explicar el enamoramiento por la hipnosis y no ésta por aquél. El hipnotizador es para el hipnotizado el único objeto digno de atención; todo lo demás se borra ante él. El hecho de que el Yo experimente como en un sueño todo lo que el hipnotizador exige y afirma, nos advierte que hemos omitido mencionar, entre las funciones del ideal del Yo, el ejercicio de la prueba de la realidad. No es de extrañar que el Yo considere como real una percepción cuando la instancia psíquica encargada de la prueba de la realidad se pronuncia por la realidad de la misma. La total ausencia de tendencias con fines sexuales no coartados, contribuye a garantizar la extrema pureza de los fenómenos. La relación hipnótica es un abandono amoroso total con exclusión de toda satisfacción sexual, mientras que en el enamoramiento, dicha satisfacción no se halla sino temporalmente excluída y perdura en segundo término, a título de posible fin ulterior.

Por otra parte, podemos también decir, que la relación hipnótica es -si se nos permite la expresión- una formación colectiva constituída por dos personas. La hipnosis se presta mal a la comparación con la formación colectiva, por ser más bien idéntica a ella. Nos presenta aislado un elemento de la complicada estructura de la masa: la actitud del individuo de la misma con respecto al caudillo. Por tal limitación del número se distingue la hipnosis de la formación colectiva, como se distingue del enamoramiento por la ausencia de tendencias sexuales directas. De este modo, viene a ocupar un lugar intermedio entre ambos estados.

Es muy interesante observar, que precisamente las tendencias sexuales coartadas en su fin son las que crean entre los hombres lazos más duraderos. Pero esto se explica fácilmente por el hecho de que no son susceptibles de una satisfacción completa, mientras que las tendencias sexuales libres experimentan una debilitación extraordinaria por la descarga que tiene efecto cada vez que el fin sexual es alcanzado. El amor sensual está destinado a extinguirse en la satisfacción. Para poder durar, tiene que hallarse asociado desde un principio a componentes puramente tiernos, esto es, coartados en sus fines, o experimentar en un momento dado, una transposición de este género.

La hipnosis nos revelaría fácilmente el enigma de la constitución libidinosa de una multitud si no entrañase también, por su parte, rasgos que escapan a la explicación racional intentada hasta aquí, según la cual constituiría un enamoramiento carente de tendencias sexuales directas. En la hipnosis hay aún, en efecto, mucha parte incomprendida y de carácter místico. Una de sus particularidades consiste en una especie de parálisis resultante de la influencia ejercida por una persona omnipotente sobre un sujeto impotente y sin defensa, particularidad que nos aproxima a la hipnosis provocada en los animales por el terror. El modo de provocar la hipnosis y su relación con el sueño no son nada transparentes, y la enigmática selección de las personas apropiadas para ella, mientras que otras se muestran totalmente refractarias, nos permite suponer que en la hipnosis se encuentra realizada una condición aún desconocida, esencial para la pureza de las actitudes libidinosas. También es muy atendible el hecho de que la conciencia moral de las personas hipnotizadas puede oponer una intensa resistencia, simultánea a una completa docilidad sugestiva de la persona hipnotizada. Pero esto proviene, quizá, de que en la hipnosis, tal y como habitualmente se practica, continúa el sujeto dándose cuenta de que no se trata sino de un juego, de una reproducción ficticia de otra situación de importancia vital mucho mayor.

Las consideraciones que anteceden nos permiten, de todos modos, establecer la fórmula de la constitución libidinosa de una masa, por lo menos de aquella que hasta ahora venimos examinando, o sea de la masa que posee un caudillo y no ha adquirido aún, por una «organización» demasiado perfecta, las cualidades de un individuo. Una tal masa primaria es una reunión de individuos, que han reemplazado su ideal del Yo por un mismo objeto, a consecuencia de lo cual se ha establecido entre ellos una general y recíproca identificación del Yo.